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Primera sentencia en Europa que obliga a Volkswagen a pagar un coche nuevo

Cuando la empresa alemana aún no se ha levantado del golpe sufrido tras la polémica suscitada por las emisiones de CO2 de los vehículos comercializados bajo su marca, ahora es una sentencia referente a Skoda, una de sus filiales que forma parte de su grupo y que en 2017 batió récord de ventas, la que nubla el horizonte de Volkswagen.

El pasado 5 de enero un juez de Manacor dictó una sentencia que obliga al grupo alemán a devolver el importe íntegro de un Skoda Yeti (19.378,11 euros más intereses) a su propietario, lo que supone un hito en este tipo de dictámenes puesto que en los casos anteriores pertenecientes al ‘dieselgate’ la cantidad devuelta nunca superó el 21% del coste del vehículo.

La principal razón que expone el juez en su decisión es la publicitaria: este vehículo se mostraba al público como “más ecológico que el resto” cuando esto no era así.

Los motivos que esgrimieron los abogados del demandante residió en torno a tres ejes principales:

Alteración del motor. Este argumento no ha significado novedad alguna con respecto a litigios anteriores, pero la implantación en el motor del vehículo del dispositivo que alteraba la medición de las emisiones de CO2 está prohibida por la legislación europea.

Publicidad engañosa. Es aquí donde reside gran parte de la importancia de esta sentencia y la resolución de la misma: el leitmotiv que vertebraba la campaña publicitaria era la “tecnología greenline”. Según el testimonio del propio jefe de taller, las únicas innovaciones de este modelo se redujeron a “montar unas llantas y cubiertas específicas orientadas al bajo consumo”, y afirmó “que se vendió bastante poco”; este bajo índice de ventas, según el juez, “lleva a concluir que el bajo nivel de emisiones contaminantes fue el motivo principal de adquisición para una gran mayoría de usuarios”.

Deficiencias en el vehículo tras la corrección. En los casos anteriores a este, los damnificados hubieron de llevar su vehículo al taller para que allí se modificase el medidor de la emisión de gases; pues bien, en el caso de este particular manacorí el coche, según su propietario, comenzó a comportarse de manera extraña una vez se produjo esta rectificación, menoscabándose su potencia y optimización de combustible, llegando a desarrollar un consumo equivalente al doble que antes de la misma, hechos que pudo acreditar técnicamente.

Se abre la puerta a miles de nuevos demandantes

Como cabía esperar, tras esta sentencia muchos de los afectados pretéritos quieren ahora reabrir su caso en aras de una indemnización más beneficiosa para sus intereses; a este respecto, es importante señalar que solamente se podrán reabrir los casos en que la sentencia no sea firme.

 

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