Impuesto de Plusvalía: ¿el principio del fin?

El Impuesto de Plusvalía hace referencia a aquel gravamen al cual tenemos que hacer frente a la hora de cesar en la titularidad de una propiedad urbana, ya sea por transmisión, herencia o legado, donación, compraventa, etc. Su cuantía se calcula de manera automática atendiendo a dos variables: el IBI y los años transcurridos desde que se adquirió su titularidad hasta que se deja de gozar de ella.

La controversia surge a partir de que el mercado inmobiliario se desajusta de manera tan abrupta como lo hizo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, pues la correspondencia entre tiempo transcurrido y revalorización de la propiedad no tiene un resultado positivo, sino más bien al contrario: los valores que marca ahora el mercado inmobiliario son inferiores a los de, por poner un ejemplo, hace una década.

La importancia del impuesto para los ayuntamientos

Actualmente, el Impuesto de Plusvalía supone un ingreso muy importante para los ayuntamientos, llegando a equipararse su importancia con la del impuesto de circulación por ser los beneficios que generan muy similares; aún en los últimos años, época en la que se han producido muchas menos compraventas de inmuebles, los ayuntamientos han recibido cantidades que duplican las obtenidas en los años pretéritos a la crisis, algo que se debe a la actual fórmula de cálculo anteriormente mencionada.

¿Cuál es el futuro del Impuesto de Plusvalía?

Recientemente, el Tribunal Constitucional ha resuelto como anticonstitucionales determinados preceptos propios de este impuesto en una sentencia ante un caso planteado por un Juzgado de San Sebastián. A pesar de que este dictamen solo atañe a la norma foral vasca, estos preceptos son calcados a los que forman la norma estatal, con lo que más tarde o más temprano la aplicación de sentencias similares hará referencia a todos los casos similares a nivel nacional.

Posibles reclamaciones

Los contribuyentes que decidan reclamar la cuantía aportada “de más” con este tributo habrán de demostrar que la venta de la propiedad tuvo un impacto negativo para su hacienda particular, poniendo especial énfasis en la depreciación de su valor.

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