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Compliance: ¿de quien es la responsabilidad ante un delito en la empresa?

El término compliance adquiere cada vez más importancia dentro de la cultura empresarial: según algunas fuentes, el fraude financiero en España creció durante el año pasado en torno a un 16%, mientras que en el ámbito empresarial este experimentó un aumento del 6%, datos que se pueden achacar tanto al periodo económico tan negativo que hemos sufrido en años recientes como a la ausencia de seguimiento en este tema por parte de las propias empresas al no calibrar adecuadamente el verdadero riesgo que supone.

¿Qué es el compliance?

Compliance es el término que hace referencia al conjunto de normas establecidas por ley que han de regir el funcionamiento interno de la empresa, tanto para cubrirse de posibles riesgos como para asentar de puertas para adentro el desarrollo de una educación empresarial honesta, algo que si bien ya ocurre en las grandes corporaciones de nuestro país, en las empresas más pequeñas sigue siendo una tarea pendiente.

Las consecuencias del no establecimiento de un programa de compliance pueden ser tan funestas que signifiquen el cierre de la sociedad y la prisión para su administrador, pues según las recientes modificaciones legislativas la responsabilidad de las decisiones tomadas por directivos o empleados que no se ajusten al marco legal será depositada en la propia sociedad, salvo si se demuestra que desde la misma se impulsaron, establecieron y controlaron las medidas necesarias encaminadas a evitar prácticas al margen de la ley.

Haciendo uso del refranero a modo de ejemplo de lo que el compliance supone, más vale prevenir que curar, y su aplicación es la herramienta más efectiva, tanto a nivel preventivo como a posteriori, de la que los administradores pueden hacer uso de cara a evitar la incertidumbre que la falta de control supone, así como para fijar las fronteras que permitan identificar la responsabilidad ante la posibilidad de incurrir en delito.

Como hemos mencionado, si bien las grandes empresas asumen los costes que sean necesarios para establecer un compliance de garantías, las pequeñas empresas aún mantienen ciertas reticencias comprensibles debido a que conlleva un coste que en estos casos puede antojarse de mayor relevancia, pero que supone un verdadero seguro para que los responsables de la empresa duerman tranquilos.

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