Compliance como herramienta para asegurar la empresa

En los últimos años venimos escuchando con fuerza un concepto dentro del derecho jurídico de las empresas: compliance. Su significado es aún desconocido para muchos empresarios, algo que supone un riesgo tanto para ellos como para sus empresas.

Origen de la medida

Tras la reforma que el Código Penal sufrió en 2010, recae en las personas jurídicas la plena responsabilidad penal por los delitos que hayan sido consumados en su nombre o por algún representante legal o administrador, o por cualquier otro empleado que que se encuentren bajo su potestad, considerándose en este último punto que no se ha ejercido la supervisión suficiente.

¿Qué es el compliance?

El compliance consiste en llevar a cabo dentro de la empresa las actuaciones y procesos adecuados para asegurar que tanto la misma como sus directivos y empleados se rigen por el marco normativo aplicable. El cumplimiento de la normativa no ha de limitarse a aspectos meramente legales sino que también han de considerar políticas internas, compromiso con los clientes, proveedores y terceros, atendiendo también a la ética de sus actuaciones.

A este respecto, la Asociación Española de Normalización (UNE) ha elaborado un proyecto de norma que permita a las empresas certificar sus modelos de compliance: la UNE 19601, una herramienta que permita a las empresas mantener la tranquilidad en lo que se refiere a posibles condenas por algún delito que haya sido llevado a cabo por uno de sus empleados o directivos. Este UNE 19601 incluye buenos hábitos dentro de las empresas que se llevan a cabo a nivel internacional.

Para que una empresa se declare conforme a la norma esta deberá cumplir todos y cada uno de sus puntos, y aunque la certificación correspondiente que se le otorgue tendrá una duración de tres años deberá de examinarse que la norma es satisfecha de manera anual.

Las principales actuaciones que ha de llevar a cabo la empresa para el cumplimiento del une 19601 son:

  • Identificación: mediante ella sostiene la prevención de los riesgos a los que la empresa se expone.
  • Prevención: a colación del punto anterior, toca establecer una estrategia eficiente que sirva de protección.
  • Seguimiento: de nada serviría lo anterior si no se observa de manera exhaustiva que las medidas llevadas a cabo son eficientes.
  • Determinación: cabe la posibilidad de que, a pesar de llevar a cabo las actuaciones que consideremos adecuadas, se produzcan infracciones que hay que solventar de manera inmediata.
  • Asesoramiento: este punto es de vital importancia, pues si la plantilla de la empresa al completo no recibe la información adecuada en torno a la normativa será imposible que se pueda cumplir con eficacia.

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