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Las pymes españolas “vuelven a casa”

En la época anterior a la crisis muchas fueron las pymes españolas que decidieron externalizar su producción fuera de España, total o parcialmente, principalmente a países asiáticos como China, y debido a la bajada en los precios de estos artículos, produciéndose una competencia en este sentido muy difícil de mantener.

Esta medida, fructífera en su planteamiento, no lo fue tanto en la práctica, pues costes asociados a ella como el transporte, y las idas y venidas de los trabajadores de las fábricas en un entorno en el que estas se multiplican de manera ingente, fueron algunos de los motivos de la inconveniencia de trasladar la producción fuera de España. El control sobre los productos se había perdido en cierto modo, y el contexto socio-económico y político global tampoco ofreció una estabilidad en la cual estas empresas operasen de manera fiable.

Como consecuencia de todo lo anterior, muchas empresas españolas “echaron cuentas” y decidieron “volver a casa” , pues existían algunos inconvenientes que en un principio no consideraron:

Mayor coste del esperado. Sobre la marcha, se plantean gastos de implementación que es muy difícil tener en cuanta desde el principio, multiplicándose así el coste de la externalización. Además, si se pretende abarcar un área de envíos demasiado extensa los transportes pueden ser más costosos de los previsto, pudiendo ser estos insoportables para una empresa reducida

Inestabilidad global. Cambios en los gobiernos, en la legislación, en los métodos de fabricación…Para una empresa, siempre es bueno tener un horizonte claro sobre el que trazar una estrategia, y la convulsión política, social y económica actual hacen que esto resulte imposible.

Ausencia de control. Operar con una sede a miles de kilómetros de distancia de la planta de fabricación puede menoscabar el seguimiento que se realice durante todas las etapas de desarrollo de un producto, así como de su posterior envío a su punto de destino, y resta agilidad a posibles cambios o modificaciones que sea conveniente adoptar.

Por todo ello, las pymes han decidido volver a poner el nombre de nuestro país en su etiqueta, y ello también repercute positivamente en la imagen de la marca dentro de nuestras fronteras y ayuda a generar un entorno productivo más potente.